Un fin de semana cervecero (II): visita a una pequeña fábrica de cerveza

Publicado en el blog de Lovaina por

En Bélgica conviven dos realidades cerveceras: una multitud de pequeñas fábricas que producen modestísimas cantidades de cerveza y un pequeño cupo de productores con una enorme cuota de mercado y gran proyección internacional. El grupo de agentes de viajes españoles con los que pasé el fin de semana pudo observar de cerca las dos caras de la moneda: por un lado pudieron visitar la gigantesca fábrica de Stella Artois perteneciente a la multinacional InBev en Lovaina; por otro lado también tuvieron la ocasión de conocer la pequeñísima Brouwerij De Kroon (traducido al castellano: cervecería “La Corona”).

Si en la fábrica de Stella se producen más de un billón de litros de cerveza al año, la fábrica De Kroon sólo produce quinientos litros al día. No me voy a extender demasiado en la visita a Stella Artois que ya os relató perfectamente mi compañera María hace unos meses, pero sí que os contaré algo más al respecto de la visita a esta pequeña fábrica de cerveza ubicada en la localidad de Neerijse, situada a unos 12 kilómetros de Lovaina.

El maestro de ceremonias fue el dueño de la fábrica, el Doctor Freddy Delvaux, que fue el encargado de hacernos un tour por sus rincones. La fábrica se configura hoy en día como un pequeño negocio familiar en el que, además del dueño, también trabajan sus dos hijos aunque todos ellos siguen desempeñando simultáneamente otras ocupaciones laborales. La fábrica es muy antigua ya que estuvo activa desde el año 1897 y mantiene intactos los diferentes instrumentos que se utilizaban por aquel entonces para fabricar la cerveza, si bien los métodos que emplean en la fabricación de cerveza en la actualidad han cambiado debido a los avances tecnológicos.

A principios de la década de los 70 la antigua fábrica cerró, hasta que hace tres años el Doctor Delvaux decidió volverla a abrir. El Dr. Delvaux es un conocido experto en cerveza que ha impartido clases en la KU Leuven sobre la materia y que asesora a los principales productores de cerveza belga gracias a su actividad en el laboratorio que tiene en su fábrica, el cual también nos enseñó. Fue curioso observar todo lo que se esconde detrás de la producción de la cerveza -no sólo por las semanas o incluso meses que se consumen en el proceso de la fermentación- sino también por la intensa labor de investigación que llevan a cabo auténticos “científicos de la cerveza” para dar con el mejor sabor. El Dr. Delvaux reconoció que con su labor como fabricante cervecero no pretende competir contra las principales marcas, sino que se trata más bien de una actividad que realiza sin especial ánimo de lucro y con el fin de cumplir su sueño de producir su propia marca de cerveza. La fábrica se está acondicionando para convertirse próximamente en una especie de museo de la cerveza en el que se cuente a los turistas la historia de la antigua fábrica. También se han acondicionado una sala de pruebas y un pub en el que los visitantes pueden –tal y como lo hicimos nosotros- probar la cerveza que se produce en la fábrica. Por cierto, una de las mejores cervezas que he probado en mi vida.

P.D: Tengo que darle las gracias a Judit, compañera de la oficina de Barcelona de Turismo de Bélgica: Flandes y Bruselas, por facilitarme las fotografías que acompañan este reportaje.

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