Érase una vez…

Publicado en el blog de Erasmusenflandes por

Érase una vez un gigante llamado Antigoon que vivía en un castillo en la orilla del río Escalda y cobraba un peaje a todo aquel que quería pasar por sus aguas. Este gigante, tenía amenazada a toda la ciudad por su gran tamaño y crueldad. A todo aquel que no pagaba el precio fijado, le cortaba la mano y la lanzaba al río. Un día, un soldado romano llamado Silvius Brabo se enfrentó al gigante  y venciendo en la batalla, le cortó la mano y la lanzó al río,  quedando la ciudad liberada para siempre de aquel tirano.

Esta es la leyenda que da nombre a la ciudad de Amberes, en flamenco Antwerpen (ant = mano, werpen = lanzar). Por la ciudad pueden verse estatuas del gigante y manos enormes que representan esta historia.

Fuente de Bravo

Fuente de Bravo

De entre todos los monumentos dedicados a ella, el más conocido es la fuente de Brabo,  situada en Grote Markt (la plaza del mercado). En ella,  Bravo sostiene la mano del gigante de la que sale un chorro de agua. Fue construida en el siglo XIX entre gran expectación de los habitantes y desde entonces, es foto obligada para todo el que la visita.

Esta es una de las muchas historias que aprendí ayer en mi primera vuelta por el centro de la ciudad. En cada rincón hay algo en lo que detenerse,  así que ya os iré contando poco a poco más detalles de cada uno de ellos.

MARÍA

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Comments

  1. Que tío más malo!! jeje Pero la plaza es relamnete bonita!

  2. Espectacular¡¡¡¡

  3. La fuente de Bravo!!!! que bien, suena como en los buenos espectáculos!!!! BRAVO!!!!

  4. Donde está por aquí el botonsito de “me gusta” … jejeje

  5. Ana Mª Noguer Says: septiembre 12, 2011 at 8:10 pm

    Qué bien!! Cuando vaya me va a sonar mucho. Suerte que eres nuestra corresponsal. Me gusta.

  6. La fuente de la segunda foto es chulisima!sabes si en verano la gente se refresca alli?

    • Pues realmente no lo sé pero es posible. Me gustó que el agua que cae de la fuente no va a parar a un recipiente de agua como estamos acostumbrados sino que cae en la calle que está en pendiente y se recoge por un sistema de alcantarillado que apenas se ve, le da un aire mágico.

      • Señores, que el soldado romano se llama Silvius Brabo ¡Brabo con B! Como dice Rafael a nosostros nos recuerda a nuestra expresión ¡Bravo! y de ahí la confusión 😉

  7. Me ha encantado la leyenda y por supuesto las fuentes y los majestuosos edificios.
    Gracias por enseñarme tanto, me está gustando mucho tu trabajo.
    Un saludo.

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